dimarts, 12 d’agost de 2008

La venganza de Don Mendo

Aquí va una poesia que, de ben petits, la sentiem per casa. Jo encara no me la sé, però a moments em venen trossos a la memòria i, la veritat, em porta bons records.
La venganza de Don Mendo

A siete leguas de Pinto
Y veinte de Marmolejo
Existe un castillo viejo
Que edificó Chindasvinto.

Perteneció a un gran señor,
Algo feudal y algo bruto.
Se llamaba Sisebuto,
Y su esposa, Leonor.

Cunebunda su hermana,
Y su madre Berenguela.
Y una tía de su abuela
Atendía por Mariana.

Su cuñado, Vitelio,
Cleopatra su tía,
Una prima, Rosalía,
Y su hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno.
Noche cruda, tenebrosa.
Noche terrible, espantosa.
Noche atroz. Noche de infierno.

Noche triste, noche helada,
Noche fría, noche oscura,
Noche llena de amargura,
Noche infausta... Noche irada.

En un gótico salón
Dormitaba Sisebuto,
Y un lebrel seco y enjuto
Roncaba en el portalón.

Con aullido lastimero
El viento afuera soplaba,
E inclemente se escuchaba
El ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
De color verde botella,
Raudo como una centella,
Llega al castillo un doncel.

Empapadas trae las ropas
Por el efecto de las aguas,
Y como no lleva paraguas,
Llega el pobre hecho una sopa.

Salta el foso, trepa el muro.
La poterna está cerrada."
¿Me habrá dado mico mi amada?",
Pregunta. "¡Pues vaya un apuro!"

En estas, algo que resbala
Siente sobre su cabeza.
Levanta el brazo, y tropieza
Con las cuerdas de una escala.

"¡Ah!", dice con fiero acento.
"¡Ah!", vuelve a decir, gozoso.
"¡Ah!", repite al fin, victorioso.
"¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!", y así hasta ciento.

Trepa que trepa que trepa,
Sube que sube que sube,
En brazos cae de un querube:
La hija del conde, la Pepa.

En lujoso camerín
Introduce a su adorado,
Y al notar que está mojado,
Lo seca bien con serrín.

"Lisardo, mi bien, mi anhelo.
El único al que yo adoro,
El de los cabellos de oro,
El de la nariz de cielo..."

"Dime, Lisardo mío,
¿Qué sientes, Lisardo amado?
¿No sientes nada a mi lado?"
Y él responde: "Siento ... frío".

"¿Frío has dicho?
¡Esto me espanta!
¿Frío? ¡Esto me inquieta!
No llevarás camiseta, ¿Verdad?
Pues, ¡toma esta manta!"

"Y ahora, hablemos del cariño
Que a nuestras almas disloca.
Yo, te quiero como loca".
-"Y yo te adoro como un niño".

-"¡Mi pasión raya en locura!"
-"Y la mía en arrebato".
-"Si no me quieres, ¡me mato!"
-"Si me olvidas ... Me hago cura".

"¿Cura, tú? ¡Por Dios bendito!
No repitas esta frase,
En jamás de los jamáses.
Pues ¡estaría bonito!"

"Desde mi más tierna infancia
Hija soy de Sisebuto.
Y aunque mi padre es un bruto,
Y aunque es mucha su arrogancia,"

"Y aunque temo sus furores,
Y aunque sé a lo que me expongo...
¡Huyamos! ¡Huyamos al Congo,
A ocultar nuestros amores!"

-"¡Bien dicho! ¡Bien has hablado!
¡Huyamos, aunque se enojen!
Y si algún día nos cogen,
¡Que nos quiten lo bailado!"

En estas, un fuerte resoplido
Retumbó, sonando fiero.
"¿Oyes?", dice el caballero.
Y ella: "Es el perro, ¡que nos ha olido!"

Por una puerta excusada,
Y cual terrible huracán,
Entra un conde, luego un can.
Luego nadie. Luego, nada.

"¡Hija infame!", ruge el Conde.
"¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde?"

"Y tú, cruel, villano,
Antipático ... ¡Repara
Cómo señalo tu cara
Con los dedos de mi mano!"

En estas saca un puñal,
Y de un solo golpe certero,
Introduce el frío acero
Junto a la espina dorsal.

El pobre, naturalmente,
La diñó como un conejo.
Ella, frunció el entrecejo
Y enloqueció de repente.

También volvió el Conde loco
A resultas del espanto.
El perro, no llegó a tanto,
Pero le faltó muy poco.

Desde aquella noche de horror
Nada se volvió a saber
Del Conde, de su mujer,
La llamada Leonor,

De Cunebunda, su hermana,
De su madre, Berenguela,
De la tía de su abuela
Que atendía por Mariana,

De su cuñado, Vitelio,
De Cleopatra, su tía,
De su prima Rosalía
Ni de su hijo mayor, Rogelio.

Y aquí acaba la leyenda,
Verídica, interesante,
Romántica, fulminante,
Estremecedora y horrenda,

Que me viene a la memoria,

De aquel castillo viejo,
Que edifició Chindasvinto
A siete leguas de Pinto
Y veinte de Marmolejo.
FIN

4 comentaris:

Lluís Llobera ha dit...

Clàssic !!!

No està "exacte" ... Ja et passaré la versió bona :-)

Lluís

iona ha dit...

Doncs això ja està... ja teniu la versió "bona" penjada.
Gràcies Lluís. Ara, cal dir que l'altra versió que tenia la vaig treure d'una web teva que tens mooolt antiga! ;)

nani ha dit...

uoooo com molaaaaa
:D

doncs vinga, ens l'hem d'acabar d'aprendre ben bé, eh???

jiji

Anònim ha dit...

Me temo que no es "La venganza de Don Mendo", que es de Muñoz Seca. Este poema pertenece a Joaquin Abati.